Han pasado veinte años desde que los demonios mayores fueran derrotados y expulsados del mundo de Santuario. Ahora debes volver al origen de todo, Tristán, para investigar los rumores sobre una estrella caída: la primera señal de la reencarnación del mal, un augurio de que el Final de los Tiempos ha comenzado.

Han pasado más de diez años en nuestras vidas desde el último Diablo y a algunos les entran escalofríos de sólo leer frases introductorias como esa, y de leer una fecha tan cercana, el 15 de mayo, para poder volver a disfrutar de las tierras de Santuario y de nuevos combates. En la tercera entrega de Diablo, podremos destruir enemigos con hielo y fuego, invocar esbirros del otro mundo y arrasar con legiones infernales en impresionantes entornos 3D aleatorios. No habrá dos partidas iguales, ya que el botín a conseguir será diferente cada vez, y luego podrás emplear tus ganancias para comprar objetos aún más poderosos.
Diablo: Influencias y legado
Pero vamos a repasar un poco la historia de este mítico juego, desde sus comienzos. ¿Sabías que dos juegos con un aspecto hoy muy anticuado inspiraron a la gente de Blizzard para crear los primeros bocetos de su exitoso juego? Si vieras imágenes de ellos, no podrías creerlo ni encontrar una relación directa inmediatamente, pero el videojuego Moria inspiró Angband y ambos, a su vez, al Diablo que conocimos años más tarde. Ambos, como se puede deducir por sus nombres, están basados en la mitología creada por J. R. R. Tolkien para su obra magna, “El Señor de los Anillos”: En ellos, ya debías elegir entre diferentes razas, como troll o elfo, y clases como guerrero o mago, para luego superar diferentes niveles, consiguiendo objetos y ganando batallas.
Gracias a ellos, el 1996, Blizzard Entertainment cambiaría el concepto que tenemos de los juegos de rol y del denominado hack ‘n slash con Diablo. Para muchos, ha creado un subgénero o género propio, y cuando se lanza un juego con características similares, se lo ve como otro “clon” de Diablo hasta que pueda ganarse sus propios méritos. En el año de su lanzamiento, Diablo recibió el premio al mejor juego del año por GameSpot y sigue siendo considerado por ellos el mejor juego de PC.
Diablo II fue visto, además, como el RPG con el mejor guión y sorprendió a muchos con un altísimo porcentaje de jugadores femeninos -más del 25%- lo que lo convirtió en el primer juego de rol para PC digno de mencionar al respecto. Quizás fue esto mismo, su historia, lo que lo hizo tan atractivo a diferentes tipos de público. No sólo se restringió al mundo de los videojuegos sino que hay varias novelizaciones y comics basados en el rico mundo creado para Diablo.
Historia: El mundo de Diablo
Diablo está ambientado en el ficticio Reino de Khanduras, ublicado a su vez en el mundo llamado Santuario (Sanctuary). En él, tomamos el control de un héroe solitario que lucha para liberar al mundo de Diablo, el Señor del Terror. Será en la ciudad de Tristán (Tristram) donde el jugador atraviese 16 niveles de calabozos, catacumbas y cavernas hasta entrar al Infierno mismo para enfrentarse al temible Diablo.
Al final del primer juego, nuestro héroe logra derrotar su forma mortal pero introduce el alma de éste dentro suyo, algo que, se revela, había sido planeado por el mismo Diablo. Para el comienzo de Diablo II, el guerrero ha sido poseído por el alma de Diablo y éste ha tomado control, embarcándose en la liberación de sus hermanos, Mephisto y Baal.
En Diablo III, volvemos a Santuario, El mundo ha sido salvado hace veinte años por unos “héroes anónimos” en Diablo II, habiendo sobrevivido a los ejércitos del Infierno ardiente. Ahora es el turno de nuevos héroes de traer la paz a Santuario y a Tristán.
Razas, clases y expansiones en Diablo

El Diablo original ofrecía tres clases: guerrero, mago y rogue (arquero), y la expansión Hellfire, comenzada por Blizzard y acabada por Sierra, añadía tres más (monje, bardo y bárbaro) además de dos nuevos niveles que no entusiasmaron mucho a los fans ya que se alejaban de la estética gótica del juego incluyendo unos insectoides y nuevos demonios diferentes del resto.
En Diablo II, no sólo tenemos guerreros más fuertes sino con una motivación para ir a la batalla. En este caso, disponemos de la amazona, el necromancer (mago negro), bárbaro, hechicera y paladín, con dos añadidos, el druida y el asesino, en la expansión denominada Lord of Destruction. Ésta sí fue bien recibida ya que no sólo añadió estas dos clases de personajes sino nuevas armas, un quinto acto y cambió totalmente la jugabilidad tanto para la campaña individual como para el modo multijugador.
Justamente, la secuela fue pensada con el modo multijugador online en mente, por ello muchos hechizos tienen mayor potencia cuando se realizan en grupo. El juego se realiza a través de la famosa red Battle.net de Blizzard. No nos olvidemos tampoco de los tres niveles de dificultad: Normal, Nightmare y Hell, que se van desbloqueando a medida que superamos el anterior.
Diablo III: El mal ha regresado
Entre Diablo y su secuela hubo un período de “sólo” cuatro años, y decimos que parece poco comparándolo con los doce que han pasado hasta que Diablo III se materializara, ya que venía siendo anunciado desde 2008.
Blizzard ha prometido la Luna y los fans están esperando que cumplan las expectativas: Un sistema de misiones mejorado, un generador de niveles aleatorios y uno de batallas son algunas de las promesas que aumentarían la jugabilidad de Diablo III. También habrá niveles estáticos, mezclados con los aleatorios, misiones específicas de clases que acompañarán a la historia principal y por supuesto, nuevas armas.
Las clases que nos encontraremos son el médico brujo (similar al Necromancer de su predecesora), el retorno del bárbaro, el mago, el monje y el cazador de demonios, estilo rogue. En este caso, podremos elegir el sexo de nuestro personaje, que cambiará más que nada el aspecto visual y sonoro. Para más información sobre las clases de Diablo III, no te pierdas nuestro artículo especial.




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